Cómo me gustaría poder decir que no te extraño.
Me encantaría afirmar, con toda la fuerza de mi corazón,
que lo que vivimos pasó y se fue, felizmente, a un pasado sólo para recordar...
Pero no puedo tapar el sol con un dedo,
no puedo ignorar tantas y tantas cosas vividas... anhelos, ideas, sonrisas, caricias...
No hay día que no te recuerde, ahí, junto a mí...
No hay noche que no te busque en el espacio, no han momento del día en que una canción, un rayo del sol, o un carro al pasar, me recuerde tu ausencia,
que yo he obligado,
en mi vida.
Qué triste soledad siento de no tenerte aquí.
Triste soledad que intento llenar con otros...
¿Porqué se dieron las cosas así?
¿En qué momento te perdí, me perdí, nos perdimos?
¿es que estamos condenados a encontrarnos y desencontrarnos,
a través de las vidas, o los años, las estaciones?
Me gustaría decir que no te extraño. Pero lo hago!
No hay peor engaño que el que se hace uno a sí mismo.
Y no hay peor engaño, que el que se repite a sí mismo mi corazón:
56 n9 t5 h7 707d9, n4 69 h727 n2nc8.
Acompañados ó en solitario, en lugar conocido ó desconocido, siempre habrá veces que nos sentiremos extraviados, pero nunca estamos solos. La vida es el Gran Torbellino, donde los espíritus afines algunas veces se encuentran.
sábado, 21 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
En busca del arca perdida
El Arca de la alianza es uno de los objetos míticos más misteriosos de los que yo he tenido noticia.
Algunos piensan que realmente se trataba de un arma que los judíos primitivos utilizaban en contra de sus atacantes y que por ello consideraban provenía de Dios, su defensor.
Otros piensan que se trataba de una caja donde se guardaba un objeto sagrado (no bélico) ó "aire" incluso, que era Dios mismo.
El "arca de la alianza" independientemente de que la Biblia menciona sus dimensiones e incluso su diseño, me evoca un equipaje mínimo indispensable, sin el que "el pueblo" (léase: uno mismo) no puede avanzar y llegar a la tierra prometida, la tierra donde "brotan ríos de leche y miel", la meta final de ese recorrido errante por el desierto (desolación, sequía, calor infernal) que duró precisamente: ¡40 años!...
Esta evocación personal me hace reflexionar que no sé como, ni se donde ó porqué, esa arca de MI alianza con mi Dios, que obviamente es el mismo que el tuyo, pero comprendido desde mi ser, la perdí en algún sitio y precisamente, continúo avanzando por este desierto emocional, sin ese equipaje mínimo que me oriente, me anime y me fortalezca en las horas obscuras. Perdí mi luz interior y debo encontrarla! o de lo contrario perderé el sentido de quién soy.
Desde ayer, en el debate personal que libro contra mí, me dí cuenta de la pérdida de espiritualidad y prácticamente, la pérdida de mi alma. Me parezco un poco a cierto poema que decía: "todo lo que fue, no es, y ahora ha desaparecido".
Hace tiempo que no me ocupo de los demás. Hace tiempo que no ayudo a nadie, ni me comprometo con nadie... ni siquiera de mí misma. Hace tiempo que dejé de ser altruísta y "buena"... no soy un alma buena... y eso duele. Eso que fui, no soy y lo siento perdido, y me era algo valioso, algo muy mío que me daba identidad y fuerza.
Hace tiempo que hablo con Dios y siento que no me escucha; como si hubiera perdido la voz, la esperanza e incluso un poco de fé.
Estoy en busca de mi arca perdida... y lo peor es que, aún deseando ayuda, no puedo (ni debo) recibirla.
Quiero y voy a ser responsable de mí y eso se hará incluso en contra de mi propia voluntad.
No sé si buscaré el eco de mi voz en alguna parte o no. No sé si pueda incluso recibir ese eco, si es que logra rebotar hacia mí. Estoy cerrada, ciega, sorda, en una obscuridad incómoda, odiosa, pegajosa, de la que debo escapar por mi propio pié.
Perdóname, pero en este momento no puedo evitar escribirte:
Te agradezco mucho todas tus atenciones. Sé que me entiendes cada palabra que te digo y espero que al final de este camino personal que he iniciado pueda encontrarte nuevamente.
Caminamos juntos casi todo un año... y digo "casi" porque no tengo certeza de la fecha, pero creo que fue a finales de abril.
Quisiera poder hablar contigo, pero no sé si pueda. No sé como empezar. Me es más fácil escribir y pensar que me leerás y me entenderás.
Tengo algo de miedo...
Pero es algo que tengo que hacer yo sola.
Me gustaría contar con el consuelo de leerte de vez en cuando. Ojalá y reiniciaras otro blog del cual pudiera conocer la dirección... ir a leerte de cuando en cuando, así como haces tú aquí.
Te escribiré seguido a tu mail. No serán mensajes personales, pero sí cosas que creo podrán servirte... y es que no puedo evitar preocuparme por tí y porque estés bien.
De hecho, me encantaría que de cuando en cuando me escribas para contarme como estás.
Te extraño, aunque quisiera no sentir eso. De hecho, quisiera no sentir nada. Quisiera poder abrazarte muy fuerte, con mucho cariño, como antes... pero luego confundes las cosas (y créeme, no soy yo quién las confunde).
Me siento mal porque no sé realmente cómo estás, no sé si estoy siendo demasiado egoísta, no sé si tú necesitas aún que te escuche y que te apoye. No sé absolutamente nada. Parece que estás bien y me alegro mucho. Pilar me dijo que estarás bien y que no necesitas nada de mí, que tú lo que quieres es que yo esté bien también.
Precisamente es lo que tengo que comenzar a aprender: a no ocultar lo que siento, a decirlo, sacarlo, asumir las consecuencias y vivenciarlo. Me he escondido demasiado tiempo de demasiadas personas... de mis hermanos, mi padre... ¿sabes que me duele demasiado verlo envejecer? ¿sabes que cada vez que me atrevo a mirarlo con los ojos de mi corazón no puedo evitar llorar? sé que la muerte se acerca, y es algo que no he querido afrontar y por eso mejor me escondo en la indiferencia, en una actitud algo arrogante, poco amorosa, como si pretendiera que no me importa, cuando me importa demasiado. Me duele amar tanto!! aunque al parecer lo hago de un modo egoísta y hay que aprender a soltar, a no apegarse y aprender a amar en libertad, sin dolor, con alegría y paz.
Quisiera que realmente fuéramos amigos. Hace tiempo que no me cuentas realmente lo que te sucede. Tu también me ocultas cosas y eso me duele aún más. Creo que es una de las razones por las que estoy tan molesta, sobre todo conmigo. Pero dime: ¿es posible? ¿podremos volver a confiar nuevamente el uno en el otro?
¿Te has dado cuenta de que ni siquiera compartimos ideas?... pareciera que incluso nuestra afinidad intelectual se fué también al caño. ¿Que sucedió? ¿porqué todo se descompuso así tan de repente y tan rápido?
Por cierto... voy a comenzar a publicar cosas que escribí hace tiempo. Por favor no las revuelvas con el presente ¿ok?
Sé que tarde o temprano te veré luego. Cuidate mucho y espero me dejes saber de tí.
Saludos!
Algunos piensan que realmente se trataba de un arma que los judíos primitivos utilizaban en contra de sus atacantes y que por ello consideraban provenía de Dios, su defensor.
Otros piensan que se trataba de una caja donde se guardaba un objeto sagrado (no bélico) ó "aire" incluso, que era Dios mismo.
El "arca de la alianza" independientemente de que la Biblia menciona sus dimensiones e incluso su diseño, me evoca un equipaje mínimo indispensable, sin el que "el pueblo" (léase: uno mismo) no puede avanzar y llegar a la tierra prometida, la tierra donde "brotan ríos de leche y miel", la meta final de ese recorrido errante por el desierto (desolación, sequía, calor infernal) que duró precisamente: ¡40 años!...
Esta evocación personal me hace reflexionar que no sé como, ni se donde ó porqué, esa arca de MI alianza con mi Dios, que obviamente es el mismo que el tuyo, pero comprendido desde mi ser, la perdí en algún sitio y precisamente, continúo avanzando por este desierto emocional, sin ese equipaje mínimo que me oriente, me anime y me fortalezca en las horas obscuras. Perdí mi luz interior y debo encontrarla! o de lo contrario perderé el sentido de quién soy.
Desde ayer, en el debate personal que libro contra mí, me dí cuenta de la pérdida de espiritualidad y prácticamente, la pérdida de mi alma. Me parezco un poco a cierto poema que decía: "todo lo que fue, no es, y ahora ha desaparecido".
Hace tiempo que no me ocupo de los demás. Hace tiempo que no ayudo a nadie, ni me comprometo con nadie... ni siquiera de mí misma. Hace tiempo que dejé de ser altruísta y "buena"... no soy un alma buena... y eso duele. Eso que fui, no soy y lo siento perdido, y me era algo valioso, algo muy mío que me daba identidad y fuerza.
Hace tiempo que hablo con Dios y siento que no me escucha; como si hubiera perdido la voz, la esperanza e incluso un poco de fé.
Estoy en busca de mi arca perdida... y lo peor es que, aún deseando ayuda, no puedo (ni debo) recibirla.
Quiero y voy a ser responsable de mí y eso se hará incluso en contra de mi propia voluntad.
No sé si buscaré el eco de mi voz en alguna parte o no. No sé si pueda incluso recibir ese eco, si es que logra rebotar hacia mí. Estoy cerrada, ciega, sorda, en una obscuridad incómoda, odiosa, pegajosa, de la que debo escapar por mi propio pié.
Perdóname, pero en este momento no puedo evitar escribirte:
Te agradezco mucho todas tus atenciones. Sé que me entiendes cada palabra que te digo y espero que al final de este camino personal que he iniciado pueda encontrarte nuevamente.
Caminamos juntos casi todo un año... y digo "casi" porque no tengo certeza de la fecha, pero creo que fue a finales de abril.
Quisiera poder hablar contigo, pero no sé si pueda. No sé como empezar. Me es más fácil escribir y pensar que me leerás y me entenderás.
Tengo algo de miedo...
Pero es algo que tengo que hacer yo sola.
Me gustaría contar con el consuelo de leerte de vez en cuando. Ojalá y reiniciaras otro blog del cual pudiera conocer la dirección... ir a leerte de cuando en cuando, así como haces tú aquí.
Te escribiré seguido a tu mail. No serán mensajes personales, pero sí cosas que creo podrán servirte... y es que no puedo evitar preocuparme por tí y porque estés bien.
De hecho, me encantaría que de cuando en cuando me escribas para contarme como estás.
Te extraño, aunque quisiera no sentir eso. De hecho, quisiera no sentir nada. Quisiera poder abrazarte muy fuerte, con mucho cariño, como antes... pero luego confundes las cosas (y créeme, no soy yo quién las confunde).
Me siento mal porque no sé realmente cómo estás, no sé si estoy siendo demasiado egoísta, no sé si tú necesitas aún que te escuche y que te apoye. No sé absolutamente nada. Parece que estás bien y me alegro mucho. Pilar me dijo que estarás bien y que no necesitas nada de mí, que tú lo que quieres es que yo esté bien también.
Precisamente es lo que tengo que comenzar a aprender: a no ocultar lo que siento, a decirlo, sacarlo, asumir las consecuencias y vivenciarlo. Me he escondido demasiado tiempo de demasiadas personas... de mis hermanos, mi padre... ¿sabes que me duele demasiado verlo envejecer? ¿sabes que cada vez que me atrevo a mirarlo con los ojos de mi corazón no puedo evitar llorar? sé que la muerte se acerca, y es algo que no he querido afrontar y por eso mejor me escondo en la indiferencia, en una actitud algo arrogante, poco amorosa, como si pretendiera que no me importa, cuando me importa demasiado. Me duele amar tanto!! aunque al parecer lo hago de un modo egoísta y hay que aprender a soltar, a no apegarse y aprender a amar en libertad, sin dolor, con alegría y paz.
Quisiera que realmente fuéramos amigos. Hace tiempo que no me cuentas realmente lo que te sucede. Tu también me ocultas cosas y eso me duele aún más. Creo que es una de las razones por las que estoy tan molesta, sobre todo conmigo. Pero dime: ¿es posible? ¿podremos volver a confiar nuevamente el uno en el otro?
¿Te has dado cuenta de que ni siquiera compartimos ideas?... pareciera que incluso nuestra afinidad intelectual se fué también al caño. ¿Que sucedió? ¿porqué todo se descompuso así tan de repente y tan rápido?
Por cierto... voy a comenzar a publicar cosas que escribí hace tiempo. Por favor no las revuelvas con el presente ¿ok?
Sé que tarde o temprano te veré luego. Cuidate mucho y espero me dejes saber de tí.
Saludos!
jueves, 29 de marzo de 2012
Cuando tengas ganas de morirte...
Cuando tengas ganas de morirte
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles y pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.
Jaime Sabines
Lástima que (para mí) no es cuestión de elección.
esconde la cabeza bajo la almohada
y cuenta cuatro mil borregos.
Quédate dos días sin comer
y veras que hermosa es la vida:
carne, frijoles y pan.
Quédate sin mujer: verás.
Cuando tengas ganas de morirte
no alborotes tanto: muérete y ya.
Jaime Sabines
Lástima que (para mí) no es cuestión de elección.
martes, 27 de marzo de 2012
Ayer fue tu cumpleaños
Algo insípida estuvo tu celebración.
Realmente no te conozco y quizás fue por eso que me cansé; pero tienes un "algo" raro e indefinible que me impulsa a continuar allí, a la espera, en alerta a que suceda algo, brinques, sonrías, comiences a parlotear ó ya por lo menos, me digas algo interesante.
Tengo poco de conocerte... demasiado poco y me alarman tus ganas de querereme, incluso amarme, en pos de un ideal que tienes sobre el amor y del que crees yo formaré parte.
Realmente no sé que vaya a suceder... tienes ventajas importantes, aunque quizás no sean suficientes.
Ayer fue tu cumpleaños, cuatro décadas (igual que yo) y muchas esperanzas.
¿Será así como me ven los demás? como una ilusa que se emociona porque vuela un ave ó ve emerger una burbuja de jabón?.
Siento un resabio amargo y me siento algo culpable... me hubiera gustado estar más feliz pero, ¿para que fingir?
Ayer fue tu cumpleaños y más bien fui yo la que se sintió un año más vieja...
Realmente no te conozco y quizás fue por eso que me cansé; pero tienes un "algo" raro e indefinible que me impulsa a continuar allí, a la espera, en alerta a que suceda algo, brinques, sonrías, comiences a parlotear ó ya por lo menos, me digas algo interesante.
Tengo poco de conocerte... demasiado poco y me alarman tus ganas de querereme, incluso amarme, en pos de un ideal que tienes sobre el amor y del que crees yo formaré parte.
Realmente no sé que vaya a suceder... tienes ventajas importantes, aunque quizás no sean suficientes.
Ayer fue tu cumpleaños, cuatro décadas (igual que yo) y muchas esperanzas.
¿Será así como me ven los demás? como una ilusa que se emociona porque vuela un ave ó ve emerger una burbuja de jabón?.
Siento un resabio amargo y me siento algo culpable... me hubiera gustado estar más feliz pero, ¿para que fingir?
Ayer fue tu cumpleaños y más bien fui yo la que se sintió un año más vieja...
sábado, 24 de marzo de 2012
El run run en mi mente...

***
...I've got you deep in the heart of me
So deep in my heart that you're really a part of me...
I'd tried so not to give in
I said to myself: "this affair never will go so well..."
But why should I try to resist, when I know it down well:
I've got you under my skin.
I'd sacrifice anything come what might
for the sake of having you near
In spite of a warning voice
that comes in the night and repets, repets in my hear:
"Don't you know little fool... you'll never can win!
Use your mentality, wake up to reality!"
But each time that I do
just the thought of you
Makes me stop (before I begin)
'Cause I've got you...
under my skin.
Songwriter: Cole Porter.
Singer: Frank Sinatra.
"I'VE GOT YOU UNDER MY SKIN"
***
Creo que esta canción describe perfectamente lo que siento.
Así de terco es uno... Caray!
domingo, 18 de marzo de 2012
No lo volveré a hacer!
Te extraño y me extraño en tí amor mío.
¡Es cierto que aún tengo lágrimas por llorar!
¿Cómo pude engañarme pensando que ya "Todo está bien"?
¿Como puede "estar bien" si tú ya no estás conmigo,
si tu cuerpo yace bajo la tierra pudriéndose
y mientras, mi alma existe sobre ella pudriéndose también?
Quise perderme en los paraísos artificiales y me perdí...
pretendí olvidar y me puse la máscara del "ya estuvo"
pero llegó el viento y estropeó mi maquillaje
y me miro ahora tal cual soy, fuerte pero dolida.
No hay nada que pueda hacer para remediar tu muerte.
No hay nada que pueda hacer para cerrar esta herida que continúa abierta.
No hay nada que pueda hacer para despertarte y reírme contigo,
hacerte el amor con entrega y alegría,
sin seriedad, sin expectativa,
¡tan sólo feliz! los dos, como uno solo!
Mientras buscaba en el camino otro querer,
ese "otro" a quién amar y que me hace falta,
intenté enterrar lo vivido y lo mucho que te extraño.
Pero no se puede negar el calor del sol o taparlo con un dedo,
como no puedo negar tu amor único y completo
y el ser de amor en que me convertí para tí.
Mientras busqué(sin hallar)mi "otredad" perdida y que tú te llevaste,
me estuve perdiendo a mí misma de llorar lo que hace falta.
No te vayas amor, aunque sea yo misma quién te corra.
No te alejes demasiado porque aún no encuentro paz.
Necesito tus labios, tus besos, tu ser entero...
que me llames "princesa" y me entregues tu reino.
Requiero del amor, por amor y en el amor,
Querido amante, esposo, compañero.
¡Es cierto que aún tengo lágrimas por llorar!
¿Cómo pude engañarme pensando que ya "Todo está bien"?
¿Como puede "estar bien" si tú ya no estás conmigo,
si tu cuerpo yace bajo la tierra pudriéndose
y mientras, mi alma existe sobre ella pudriéndose también?
Quise perderme en los paraísos artificiales y me perdí...
pretendí olvidar y me puse la máscara del "ya estuvo"
pero llegó el viento y estropeó mi maquillaje
y me miro ahora tal cual soy, fuerte pero dolida.
No hay nada que pueda hacer para remediar tu muerte.
No hay nada que pueda hacer para cerrar esta herida que continúa abierta.
No hay nada que pueda hacer para despertarte y reírme contigo,
hacerte el amor con entrega y alegría,
sin seriedad, sin expectativa,
¡tan sólo feliz! los dos, como uno solo!
Mientras buscaba en el camino otro querer,
ese "otro" a quién amar y que me hace falta,
intenté enterrar lo vivido y lo mucho que te extraño.
Pero no se puede negar el calor del sol o taparlo con un dedo,
como no puedo negar tu amor único y completo
y el ser de amor en que me convertí para tí.
Mientras busqué(sin hallar)mi "otredad" perdida y que tú te llevaste,
me estuve perdiendo a mí misma de llorar lo que hace falta.
No te vayas amor, aunque sea yo misma quién te corra.
No te alejes demasiado porque aún no encuentro paz.
Necesito tus labios, tus besos, tu ser entero...
que me llames "princesa" y me entregues tu reino.
Requiero del amor, por amor y en el amor,
Querido amante, esposo, compañero.
sábado, 17 de marzo de 2012
Ya hay otro hombre en mi vida...
No tuve otra opción.
Por más que me resistí, caí.
Aunque traté de convencerme que yo era fuerte, que no lo necesitaba,
fue tanta mi urgencia
(y la angustia producto de esa urgencia)
que le pregunté a otra dónde encontrar "uno".
La información fluyó lenta
hay que ser discretas... me dijo
me proporcionó sus datos,
lo dudé bastante antes de marcar...
y finalmente me contestó.
Me presenté rápidamente:
- "Soy la amiga de... - balbucé nerviosa
...y ella me recomendó mucho sus servicios".
Fijamos la hora de la cita,
las condiciones y sus honorarios
Me explicó bien cómo llegar a su "oficina"
y me recomendó que fuera tranquila y relajada.
Si bien su voz no me había inspirado mucha confianza del todo,
su apariencia me dejó más que complacida.
Se veía con experiencia,
algunas heridas de guerra,
personalidad y una seguridad poco usual.
-Pase por favor y póngase cómoda en lo que termino con otra asesoría...
Esperé unos 15 minutos, las voces se escuchaban por el pasillo
y dentro de mí no pude sustraerme a la emoción de los murmullos.
Después de un rato salió una mujer (algo nerviosa de que la vieran allí),
mascullando no sé qué sobre volver a verlo "lo más pronto posible".
¡Vaya! -pensé en mi interior-,
¡al menos se sintió tan confortada que quiere volver cuanto antes!
Con un gesto de la mano me indicó el camino.
La habitación tenía una suave iluminación, mobiliario mullido
y a pesar de los colores pastel,
se respiraba, aún, una atmósfera de agitación.
Me senté (no sabía muy bien en donde)
y comencé a hablarle sobre aquella casa donde nos hallábamos y que,
curiosamente,
yo había visitado asiduamente cuando niña.
Comenzamos a hablar, a conocernos
y poco a poco, de mayor a menor vergüenza y aplomo creciente,
fui quitando los velos de mi ser, uno a uno hasta desnudarme por completo.
Me miró con atención, me escuchó detenidamente y hasta fue tierno.
Su voz suave comenzó a decirme:
-Veo que Usted es muy fuerte y llena de energía...
pero hay algo que no le permite llegar...
Se aventuró a ir más lejos de lo evidente...
Me habló de mis sensaciones actuales,
de cómo el pasado trastoca mi percepción
y de cuanto presente he desperdiciado por mis temores.
Él supo ver quién era yo realmente,
sin tapujos, sin máscaras, sin engaños ni miedos...
Mi psicólogo me planteó un plan de trabajo y me gustó,
¡Sólo espero que todas las visitas sean igual que esta,
tan interesantes!!
Por más que me resistí, caí.
Aunque traté de convencerme que yo era fuerte, que no lo necesitaba,
fue tanta mi urgencia
(y la angustia producto de esa urgencia)
que le pregunté a otra dónde encontrar "uno".
La información fluyó lenta
hay que ser discretas... me dijo
me proporcionó sus datos,
lo dudé bastante antes de marcar...
y finalmente me contestó.
Me presenté rápidamente:
- "Soy la amiga de... - balbucé nerviosa
...y ella me recomendó mucho sus servicios".
Fijamos la hora de la cita,
las condiciones y sus honorarios
Me explicó bien cómo llegar a su "oficina"
y me recomendó que fuera tranquila y relajada.
Si bien su voz no me había inspirado mucha confianza del todo,
su apariencia me dejó más que complacida.
Se veía con experiencia,
algunas heridas de guerra,
personalidad y una seguridad poco usual.
-Pase por favor y póngase cómoda en lo que termino con otra asesoría...
Esperé unos 15 minutos, las voces se escuchaban por el pasillo
y dentro de mí no pude sustraerme a la emoción de los murmullos.
Después de un rato salió una mujer (algo nerviosa de que la vieran allí),
mascullando no sé qué sobre volver a verlo "lo más pronto posible".
¡Vaya! -pensé en mi interior-,
¡al menos se sintió tan confortada que quiere volver cuanto antes!
Con un gesto de la mano me indicó el camino.
La habitación tenía una suave iluminación, mobiliario mullido
y a pesar de los colores pastel,
se respiraba, aún, una atmósfera de agitación.
Me senté (no sabía muy bien en donde)
y comencé a hablarle sobre aquella casa donde nos hallábamos y que,
curiosamente,
yo había visitado asiduamente cuando niña.
Comenzamos a hablar, a conocernos
y poco a poco, de mayor a menor vergüenza y aplomo creciente,
fui quitando los velos de mi ser, uno a uno hasta desnudarme por completo.
Me miró con atención, me escuchó detenidamente y hasta fue tierno.
Su voz suave comenzó a decirme:
-Veo que Usted es muy fuerte y llena de energía...
pero hay algo que no le permite llegar...
Se aventuró a ir más lejos de lo evidente...
Me habló de mis sensaciones actuales,
de cómo el pasado trastoca mi percepción
y de cuanto presente he desperdiciado por mis temores.
Él supo ver quién era yo realmente,
sin tapujos, sin máscaras, sin engaños ni miedos...
Mi psicólogo me planteó un plan de trabajo y me gustó,
¡Sólo espero que todas las visitas sean igual que esta,
tan interesantes!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)