Te extraño y me extraño en tí amor mío.
¡Es cierto que aún tengo lágrimas por llorar!
¿Cómo pude engañarme pensando que ya "Todo está bien"?
¿Como puede "estar bien" si tú ya no estás conmigo,
si tu cuerpo yace bajo la tierra pudriéndose
y mientras, mi alma existe sobre ella pudriéndose también?
Quise perderme en los paraísos artificiales y me perdí...
pretendí olvidar y me puse la máscara del "ya estuvo"
pero llegó el viento y estropeó mi maquillaje
y me miro ahora tal cual soy, fuerte pero dolida.
No hay nada que pueda hacer para remediar tu muerte.
No hay nada que pueda hacer para cerrar esta herida que continúa abierta.
No hay nada que pueda hacer para despertarte y reírme contigo,
hacerte el amor con entrega y alegría,
sin seriedad, sin expectativa,
¡tan sólo feliz! los dos, como uno solo!
Mientras buscaba en el camino otro querer,
ese "otro" a quién amar y que me hace falta,
intenté enterrar lo vivido y lo mucho que te extraño.
Pero no se puede negar el calor del sol o taparlo con un dedo,
como no puedo negar tu amor único y completo
y el ser de amor en que me convertí para tí.
Mientras busqué(sin hallar)mi "otredad" perdida y que tú te llevaste,
me estuve perdiendo a mí misma de llorar lo que hace falta.
No te vayas amor, aunque sea yo misma quién te corra.
No te alejes demasiado porque aún no encuentro paz.
Necesito tus labios, tus besos, tu ser entero...
que me llames "princesa" y me entregues tu reino.
Requiero del amor, por amor y en el amor,
Querido amante, esposo, compañero.
Acompañados ó en solitario, en lugar conocido ó desconocido, siempre habrá veces que nos sentiremos extraviados, pero nunca estamos solos. La vida es el Gran Torbellino, donde los espíritus afines algunas veces se encuentran.
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro. Mostrar todas las entradas
domingo, 18 de marzo de 2012
viernes, 23 de septiembre de 2011
Para la Piedra en mi corazón
Hoy quiero hablar de tí, ya que no puedo hablar contigo.
Fìsica y emocionalmente me siento tan cansada, que quisiera mandar todo a la porra y meterme bajo las cobijas para no salir hasta dentro de un mes.
He adoptado un sinnùmero de responsabilidades: las asesorías de tesis son un tormento!! las chavas casi no avanzan, pero me tienen ahì dos veces por semana para "escucharlas"... hoy decidì que ya no mas!, sòlo les corregirè una vez por semana. Así mismo, me acaban de asignar una nueva materia... ¡y yo ya no querìa!! es con los niños de primer semestre ¡es casi un kinder!!: inquietos, revoltosos y medio rebeldes.
He tratado de hacer cosas que me agradan... me he ejercitado màs y fuí con la nutriologa... pero ni siquiera he podido ir al supermercado!! Dime amor! ¿Què rayos estoy haciendo?? ¿como es posible que cuando vivìas pasàramos tanto tiempo juntos? ¿como le hacía para cumplir con mi trabajo y tener tiempo para ver la tele, conversar, jugar con el perro y atender la casa y posteriormente atender a los niños?
Algo estoy haciendo mal!!
Creo que tengo que aprender a decir que NO. Aprender a ser màs egoísta. También a preocuparme menos y a esperar menos de los demàs.
También he extrañado mucho a los niños... veo a Óscar en cada niño uniformado alto y llenito que miro por la espalda. Cuando le miro la cara, no puedo evitar sentir desilusión. A Abigail no le encuentro parecido con nadie... ¡es ùnica!.
Piedra de mi corazòn! porqué tuviste que irte?
Roca mía, mi guardia y guarida. Tenaz y constante, mi esposo paciente y fiel. ¡Cuantas veces toleraste mi carácter loco, móvil como la marea que sube y baja, inquieto y feroz como las olas furiosas, calmo a veces como el agua de un lago... no puedo evitar las comparaciones acuáticas. Mi Sino lo llevo en mi apellido: cambio constante y permanente, agua lìquida que cambia de forma... en tanto no se congela ò hierve, pasiones contrarias que le hacen desaparecer de su estado acuoso; medio fluido por el que otros navegan para llegar a otro sitio, en donde no soy destino, sino solo un medio de paso...
Agua finalmente!, con sus tres moléculas que mantienen su estructura estable, se pega a su contenedor... Agua simple y llana, que si no se mueve se pudre!!. La soledad está haciendo estragos a mi vida.
Hasta luego amor, que ya se me hizo tarde...
Fìsica y emocionalmente me siento tan cansada, que quisiera mandar todo a la porra y meterme bajo las cobijas para no salir hasta dentro de un mes.
He adoptado un sinnùmero de responsabilidades: las asesorías de tesis son un tormento!! las chavas casi no avanzan, pero me tienen ahì dos veces por semana para "escucharlas"... hoy decidì que ya no mas!, sòlo les corregirè una vez por semana. Así mismo, me acaban de asignar una nueva materia... ¡y yo ya no querìa!! es con los niños de primer semestre ¡es casi un kinder!!: inquietos, revoltosos y medio rebeldes.
He tratado de hacer cosas que me agradan... me he ejercitado màs y fuí con la nutriologa... pero ni siquiera he podido ir al supermercado!! Dime amor! ¿Què rayos estoy haciendo?? ¿como es posible que cuando vivìas pasàramos tanto tiempo juntos? ¿como le hacía para cumplir con mi trabajo y tener tiempo para ver la tele, conversar, jugar con el perro y atender la casa y posteriormente atender a los niños?
Algo estoy haciendo mal!!
Creo que tengo que aprender a decir que NO. Aprender a ser màs egoísta. También a preocuparme menos y a esperar menos de los demàs.
También he extrañado mucho a los niños... veo a Óscar en cada niño uniformado alto y llenito que miro por la espalda. Cuando le miro la cara, no puedo evitar sentir desilusión. A Abigail no le encuentro parecido con nadie... ¡es ùnica!.
Piedra de mi corazòn! porqué tuviste que irte?
Roca mía, mi guardia y guarida. Tenaz y constante, mi esposo paciente y fiel. ¡Cuantas veces toleraste mi carácter loco, móvil como la marea que sube y baja, inquieto y feroz como las olas furiosas, calmo a veces como el agua de un lago... no puedo evitar las comparaciones acuáticas. Mi Sino lo llevo en mi apellido: cambio constante y permanente, agua lìquida que cambia de forma... en tanto no se congela ò hierve, pasiones contrarias que le hacen desaparecer de su estado acuoso; medio fluido por el que otros navegan para llegar a otro sitio, en donde no soy destino, sino solo un medio de paso...
Agua finalmente!, con sus tres moléculas que mantienen su estructura estable, se pega a su contenedor... Agua simple y llana, que si no se mueve se pudre!!. La soledad está haciendo estragos a mi vida.
Hasta luego amor, que ya se me hizo tarde...
sábado, 7 de mayo de 2011
Se enfermaron mis ojos, otra vez...

Otra vez enfermaron mis ojos,
al mirarte dormido bajo las losas.
Lágrimas que escocían resbalaron de mis ojos
impotentes, saladas, amargas, rancias.
Con esta llevo ya doce veces en tres meses
que enferma gravemente mi conjuntiva,
después de cualquiera de mis visitas
solitarias y furtivas a tu morada.
Dicen que soy alérgica a la tierra…
Pero no a las tolvaneras laguneras,
no a los polvos con sol y manzanas de Arteaga
no a la tierra negra de mis gardenias
Tampoco al hollín de los leños, ó del carbón…
Ni del polvo de mi hogar al barrer la calle,
ó la mugre del perro tras sus caricias…
Sólo me afecta aquella del cementerio...
aquella que me barre en la soledad y el silencio
cargada de posibilidades muertas,
flores marchitas, llantos e insectos.
Maldita tierra llena de despojos
dolores aciagos y ciegos,
mucho más profundos que las fosas.
y más abiertos que las losas
que se abren impúdicas llenas de grietas
incapaces de contener a la muerte.
Cubiertas desgajadas al pasar del tiempo,
como señales del olvido de los vivos,
ó que son abiertas a la fuerza, golosas
para reclamar nuevos cuerpos amados.
Enfermo sólo allí…
¿Casualidad? No lo creo…
por que no me afecta el polvo de la vida.
Creo que más bien soy alérgica a la muerte
Pero no a cualquiera…
Sólo a la tuya.
martes, 15 de marzo de 2011
Dicen
Dicen que tengo que seguir adelante.
Dicen que debo aprender a vivir para mí, ser feliz y comenzar de nuevo.
Dicen que es lo que tú hubieras querido...
que decías que yo era muy inteligente y que sabría vivir sin tí.
Dicen que no es fácil, que deberé sufrir un buen tiempo.
Dicen que debo amarme más a mí, reconocer que sufro y vivirlo,
ó de lo contrario el dolor se fundirá con mis huesos y me amargará para siempre.
Dicen que debo "fluir como el río" ó mejor dicho "como el Arroyo",
reflejar el cielo, aún el de tormenta, las estrellas (cuando finalmente encuentre la calma) y dejar que otros seres sedientos se acerquen a mí, me beban y me consuman.
Dicen que debo dar cobijo a nuevas ilusiones y nuevos sueños; que debo hacer las cosas que me gustan para encontrar cuál es mi nueva misión en mi vida.
Algunos otros dicen que precisamente la misión como objetivo claro, no existe en la vida. Existe la pasión por una idea ó una tarea y que su realización constituye en sí misma "la misión"...
Dicen que debo encontrarme a mí misma primero, para después tener la posibilidad remota de encontrar el sentido de mi vida, que sobra decir, ahora no tiene sentido alguno.
Dicen que todo pasará, que nunca te olvidaré, pero dejarás de doler.
Dicen que todo esto es necesario... que debo aprender una lección y crecer.
Dicen que cuando me ven a mí, te ven a tí y eso debe motivarme a rehacer mi vida, para que tú sigas viviendo a través de mí.
Dicen,
Dicen,
Dicen...
Y yo creo que es cierto todo eso que dicen. Creo que estoy aquí por alguna razón y que saldré adelante.
Pero en este momento no me importa ni lo que dicen, ni lo que creo.
Sólo sé que quisiera morirme y fugarme contigo. Morar juntos en otro sitio, donde puedas continuar riéndote conmigo y de mí. Donde podamos acompañarnos, como lo pensamos cuando nos casamos, "hasta que se vayan todos", de esta fiesta sin tregua, a veces trágica y otras placentera, a la que llamamos "Vida".
Dicen que debo aprender a vivir para mí, ser feliz y comenzar de nuevo.
Dicen que es lo que tú hubieras querido...
que decías que yo era muy inteligente y que sabría vivir sin tí.
Dicen que no es fácil, que deberé sufrir un buen tiempo.
Dicen que debo amarme más a mí, reconocer que sufro y vivirlo,
ó de lo contrario el dolor se fundirá con mis huesos y me amargará para siempre.
Dicen que debo "fluir como el río" ó mejor dicho "como el Arroyo",
reflejar el cielo, aún el de tormenta, las estrellas (cuando finalmente encuentre la calma) y dejar que otros seres sedientos se acerquen a mí, me beban y me consuman.
Dicen que debo dar cobijo a nuevas ilusiones y nuevos sueños; que debo hacer las cosas que me gustan para encontrar cuál es mi nueva misión en mi vida.
Algunos otros dicen que precisamente la misión como objetivo claro, no existe en la vida. Existe la pasión por una idea ó una tarea y que su realización constituye en sí misma "la misión"...
Dicen que debo encontrarme a mí misma primero, para después tener la posibilidad remota de encontrar el sentido de mi vida, que sobra decir, ahora no tiene sentido alguno.
Dicen que todo pasará, que nunca te olvidaré, pero dejarás de doler.
Dicen que todo esto es necesario... que debo aprender una lección y crecer.
Dicen que cuando me ven a mí, te ven a tí y eso debe motivarme a rehacer mi vida, para que tú sigas viviendo a través de mí.
Dicen,
Dicen,
Dicen...
Y yo creo que es cierto todo eso que dicen. Creo que estoy aquí por alguna razón y que saldré adelante.
Pero en este momento no me importa ni lo que dicen, ni lo que creo.
Sólo sé que quisiera morirme y fugarme contigo. Morar juntos en otro sitio, donde puedas continuar riéndote conmigo y de mí. Donde podamos acompañarnos, como lo pensamos cuando nos casamos, "hasta que se vayan todos", de esta fiesta sin tregua, a veces trágica y otras placentera, a la que llamamos "Vida".
sábado, 12 de marzo de 2011
Quisiera

Quisiera dormir sobre la hierba,
que la tierra me cubriera y yo no despertara.
Irme desmadejando suavemente,
mientras crece sobre mí un tapiz de flores.
Quisiera en mi piel sentir el viento,
diluirme en lluvia fresca y sol caliente
sentir el cosquilleo de los insectos,
llenar mis labios de miel y de humedad.
Quisiera escabullirme de la memoria
de todos los que he amado ó me aman,
ser nada para nadie, que me olviden...
no ser sombra, ni recuerdo ó lágrima.
Poder sin culpa, irme contigo.
Expirar en mí, nacer en ti, volver a ser uno.
Fundidos eternos en un abrazo,
subir a lo alto hechos vapor, desde lo profundo.
Quisiera entonces despertar y darme cuenta
Que ya no soy sin ti, ni que has muerto.
Que ahora soy tan sólo tierra y pasto,
alimento, vida y amor maduro.
jueves, 3 de marzo de 2011
El hombre que yo amo

El hombre que yo amo tenía algo de niño,
la sonrisa ancha, tierna la mirada.
tenía la palabra de mil hombres juntos
fue mi loco amante, sabio, inteligente.
El hombre que yo amo no temía a nada,
pero cuando amaba se estremecía todo.
Guerrero incansable en busca de aventuras,
tenía manos fuertes, cálidas y puras.
El hombre que yo amo sabe que lo amo
me acogía en sus brazos, yo olvidaba todo;
él fue mi motivo, fue mi propio sol.
Él me dió alegrías que nadie me dió.
El hombre que yo amo sabe que lo amo,
y aunque ahora esté lejos, sabe que no olvido,
el hombre que yo amo sabe que lo amo.
Y aunque era loco, era loco mío.
El hombre que yo amo sabía siempre todo,
Sabía de enojos, no entendió rencores.
Arreglaba todo con sabiduría,
con sólo mirarme alegraba mi vida.
El hombre que yo amo está vivo en mi mente,
es mi único ídolo entre tanta gente,
él hacía una fiesta con mi pelo suelto,
ladrón de mis sueños, duende de mi almohada.
El hombre que yo amo sabe que lo amo
me acogía en sus brazos, yo olvidaba todo;
él me estremecía, mi más grande amor,
Él me dió alegrías que nadie me dió.
El hombre que yo amo sabe que lo amo,
y aunque ahora esté lejos, sabe que no olvido.
y aunque pase el tiempo y pase el dolor,
llevaré su vida en mi corazón…
(Sorry... Plagio y re-edición de canción popular)
lunes, 14 de febrero de 2011
Maldita Muerte
Sin importar cómo ó cuando, mis peores temores se presentaron finalmente en esta “mi mediana edad”.
En menos de un mes, perdí a mi esposo y ahora pierdo a mis hijos y con ellos los estereotipos que debería cumplir una mujer cercana a los cuarenta.
No quiero llorar, pero no puedo evitarlo. Si no salen hacia afuera, mis lágrimas corren por dentro de mis ojos, se atascan, lo aniegan todo y siento cómo se ahoga mi espíritu, mis fuerzas, mi corazón.
Literalmente, soy un arroyo anegado, desbordado, con aguas caudalosas que lo baten todo, que tienen revuelta agua, lodo, troncos, plantas y cadáveres. Llevo mis fantasmas y mis fantasías dispersas entre las ilusiones rotas, las esperanzas fugadas, las promesas fallidas, las verdades evidentes y un dolor agobiante y sordo que no creí volver a sentir en mi vida.
¡La maldita muerte! ¡MALDITA!, que no sólo termina con una vida, sino con las otras entrelazadas.
Murió mi esposo, mi compañero, el hombre de mi vida, el que más me ha amado (y creo que me amará jamás), el que sabía reírse de mí y reírse conmigo, mi comparsa, mi mayor crítico, mi más grande fan, mi alegría cáustica, mi dulce amargo, mi mejor amigo y mi némesis.
Murió furioso, enojado, luchando con fiereza, bufando como un toro, mientras sus últimas gotas de sangre salían de su boca. Aún casi desangrado, su fuerza era espectacular. Era un hombre increíblemente fuerte, brioso, incontrolable y salvaje. Murió como vivió su vida: con rebeldía y furia. Él supo que moriría y sin embargo no se abandonó. Sólo cuando comencé a rezar para él un "Padre Nuestro", comprendió todo como un balde de agua fría escurriéndose en su cara, abrió sus ojos, comenzó a calmarse y expiró.
¡Yo no podía creerlo!! ¡No se suponía que terminaría así!, ¡no ahora!, ¡NO JUSTO AHORA!!! que estábamos adoptando, que vivíamos más felices, que nos acostumbrábamos a esa paternidad voluntaria, tan deseada (y tan temida)!... sólo acerté a llamar a las enfermeras. La doctora de guardia, Rubí, confirmó su muerte y me hizo salir de la habitación.
Lo declararon muerto a las 7:35 de la mañana... ¡que ironía!, esperábamos que a las 8:00 am, comenzara la visita médica, le hicieran una endoscopía y viniera finalmente su médico de cabecera, ya que se había atravesado el fin de semana y el ISSSTE estaba "casi cerrado"... maldita muerte que no descansa los domingos.
Cuando finalmente pude pasar a su habitación, lo ví acostado en su cama al fin tranquilo y de no ser por sus ojos abiertos, hubiera tenido la ilusión de que estaba dormido. Se los cerré, acaricié su cara, su bigote y barba enhiestos y orgullosos, su cabello ondulado, besé sus labios... y no pude evitar mirar todo aquel cuerpo bienamado: sus piernas hermosas delgadas y bien torneadas, su pancita peluda que tanto me gustaba, sus brazos firmes con los que me atrapaba, su cuerpo entero que se amoldaba tan bien al mío, todo él, toda su faz, todo él, mi amor, mi vida.
Las primeras horas son inolvidables: la resistencia a la idea, las memorias de los momentos críticos, ver su cuerpo amortajado, los minutos que me permitieron estar a solas, acariciar sus piernas, su pelvis, su abdómen, el torso, sus hombros, los brazos, sus manos, su cara... recorrerlo con mis manos adivinándolo todo debajo de la mortaja con el deseo de gritarle que despertara, de pensar que no era él, de mirarlo cara a cara... después la tranquilidad en medio de la angustia, "ser fuerte", ver cómo se lo llevan sabrá Dios a donde, el recoger sus utensilios del cajón del hospital, darle los datos necesarios a los doctores para llenar los reportes, acudir a trabajo social, ver a los tíos y primos, a mis cuñados con cara de incrédulos... subir a mi vehículo aún manchado con su sangre, pensar que deberé lavarlo, que no puedo ir a un autolavado y decirles "es que mi esposo vomitó sangre" y después de la consabida pregunta responder... "no, no se recuperó, está muerto".
Muerto y yo sin poder llorarte. Muerto y yo sin estar contigo. Muerto y entregar a mis hijos a las autoridades. Muerto y yo... muerta contigo.
Ahora soy viuda, ¡horrible palabra!... y a partir de la próxima semana seré... ¿qué palabra se utiliza para designar a aquella que ya no tiene hijos?... en resumen sola, completamente sola y sin ninguna ilusión para el futuro inmediato.
En menos de un mes, perdí a mi esposo y ahora pierdo a mis hijos y con ellos los estereotipos que debería cumplir una mujer cercana a los cuarenta.
No quiero llorar, pero no puedo evitarlo. Si no salen hacia afuera, mis lágrimas corren por dentro de mis ojos, se atascan, lo aniegan todo y siento cómo se ahoga mi espíritu, mis fuerzas, mi corazón.
Literalmente, soy un arroyo anegado, desbordado, con aguas caudalosas que lo baten todo, que tienen revuelta agua, lodo, troncos, plantas y cadáveres. Llevo mis fantasmas y mis fantasías dispersas entre las ilusiones rotas, las esperanzas fugadas, las promesas fallidas, las verdades evidentes y un dolor agobiante y sordo que no creí volver a sentir en mi vida.
¡La maldita muerte! ¡MALDITA!, que no sólo termina con una vida, sino con las otras entrelazadas.
Murió mi esposo, mi compañero, el hombre de mi vida, el que más me ha amado (y creo que me amará jamás), el que sabía reírse de mí y reírse conmigo, mi comparsa, mi mayor crítico, mi más grande fan, mi alegría cáustica, mi dulce amargo, mi mejor amigo y mi némesis.
Murió furioso, enojado, luchando con fiereza, bufando como un toro, mientras sus últimas gotas de sangre salían de su boca. Aún casi desangrado, su fuerza era espectacular. Era un hombre increíblemente fuerte, brioso, incontrolable y salvaje. Murió como vivió su vida: con rebeldía y furia. Él supo que moriría y sin embargo no se abandonó. Sólo cuando comencé a rezar para él un "Padre Nuestro", comprendió todo como un balde de agua fría escurriéndose en su cara, abrió sus ojos, comenzó a calmarse y expiró.
¡Yo no podía creerlo!! ¡No se suponía que terminaría así!, ¡no ahora!, ¡NO JUSTO AHORA!!! que estábamos adoptando, que vivíamos más felices, que nos acostumbrábamos a esa paternidad voluntaria, tan deseada (y tan temida)!... sólo acerté a llamar a las enfermeras. La doctora de guardia, Rubí, confirmó su muerte y me hizo salir de la habitación.
Lo declararon muerto a las 7:35 de la mañana... ¡que ironía!, esperábamos que a las 8:00 am, comenzara la visita médica, le hicieran una endoscopía y viniera finalmente su médico de cabecera, ya que se había atravesado el fin de semana y el ISSSTE estaba "casi cerrado"... maldita muerte que no descansa los domingos.
Cuando finalmente pude pasar a su habitación, lo ví acostado en su cama al fin tranquilo y de no ser por sus ojos abiertos, hubiera tenido la ilusión de que estaba dormido. Se los cerré, acaricié su cara, su bigote y barba enhiestos y orgullosos, su cabello ondulado, besé sus labios... y no pude evitar mirar todo aquel cuerpo bienamado: sus piernas hermosas delgadas y bien torneadas, su pancita peluda que tanto me gustaba, sus brazos firmes con los que me atrapaba, su cuerpo entero que se amoldaba tan bien al mío, todo él, toda su faz, todo él, mi amor, mi vida.
Las primeras horas son inolvidables: la resistencia a la idea, las memorias de los momentos críticos, ver su cuerpo amortajado, los minutos que me permitieron estar a solas, acariciar sus piernas, su pelvis, su abdómen, el torso, sus hombros, los brazos, sus manos, su cara... recorrerlo con mis manos adivinándolo todo debajo de la mortaja con el deseo de gritarle que despertara, de pensar que no era él, de mirarlo cara a cara... después la tranquilidad en medio de la angustia, "ser fuerte", ver cómo se lo llevan sabrá Dios a donde, el recoger sus utensilios del cajón del hospital, darle los datos necesarios a los doctores para llenar los reportes, acudir a trabajo social, ver a los tíos y primos, a mis cuñados con cara de incrédulos... subir a mi vehículo aún manchado con su sangre, pensar que deberé lavarlo, que no puedo ir a un autolavado y decirles "es que mi esposo vomitó sangre" y después de la consabida pregunta responder... "no, no se recuperó, está muerto".
Muerto y yo sin poder llorarte. Muerto y yo sin estar contigo. Muerto y entregar a mis hijos a las autoridades. Muerto y yo... muerta contigo.
Ahora soy viuda, ¡horrible palabra!... y a partir de la próxima semana seré... ¿qué palabra se utiliza para designar a aquella que ya no tiene hijos?... en resumen sola, completamente sola y sin ninguna ilusión para el futuro inmediato.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)