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viernes, 23 de septiembre de 2011

Para la Piedra en mi corazón

Hoy quiero hablar de tí, ya que no puedo hablar contigo.

Fìsica y emocionalmente me siento tan cansada, que quisiera mandar todo a la porra y meterme bajo las cobijas para no salir hasta dentro de un mes.

He adoptado un sinnùmero de responsabilidades: las asesorías de tesis son un tormento!! las chavas casi no avanzan, pero me tienen ahì dos veces por semana para "escucharlas"... hoy decidì que ya no mas!, sòlo les corregirè una vez por semana. Así mismo, me acaban de asignar una nueva materia... ¡y yo ya no querìa!! es con los niños de primer semestre ¡es casi un kinder!!: inquietos, revoltosos y medio rebeldes.

He tratado de hacer cosas que me agradan... me he ejercitado màs y fuí con la nutriologa... pero ni siquiera he podido ir al supermercado!! Dime amor! ¿Què rayos estoy haciendo?? ¿como es posible que cuando vivìas pasàramos tanto tiempo juntos? ¿como le hacía para cumplir con mi trabajo y tener tiempo para ver la tele, conversar, jugar con el perro y atender la casa y posteriormente atender a los niños?

Algo estoy haciendo mal!!

Creo que tengo que aprender a decir que NO. Aprender a ser màs egoísta. También a preocuparme menos y a esperar menos de los demàs.

También he extrañado mucho a los niños... veo a Óscar en cada niño uniformado alto y llenito que miro por la espalda. Cuando le miro la cara, no puedo evitar sentir desilusión. A Abigail no le encuentro parecido con nadie... ¡es ùnica!.

Piedra de mi corazòn! porqué tuviste que irte?

Roca mía, mi guardia y guarida. Tenaz y constante, mi esposo paciente y fiel. ¡Cuantas veces toleraste mi carácter loco, móvil como la marea que sube y baja, inquieto y feroz como las olas furiosas, calmo a veces como el agua de un lago... no puedo evitar las comparaciones acuáticas. Mi Sino lo llevo en mi apellido: cambio constante y permanente, agua lìquida que cambia de forma... en tanto no se congela ò hierve, pasiones contrarias que le hacen desaparecer de su estado acuoso; medio fluido por el que otros navegan para llegar a otro sitio, en donde no soy destino, sino solo un medio de paso...

Agua finalmente!, con sus tres moléculas que mantienen su estructura estable, se pega a su contenedor... Agua simple y llana, que si no se mueve se pudre!!. La soledad está haciendo estragos a mi vida.

Hasta luego amor, que ya se me hizo tarde...

martes, 10 de mayo de 2011

Sin título... o ¿como llamarlo?

Los lamentos salen de mi garganta, pero el dolor no puede salir de mi corazón
Clamo al cielo por justicia y sólo recibo silencio
No puedo ver ni oír. Estoy ciega y sorda a su voz.
Desprecio la vida que tengo. ¡Ya no la quiero! Al menos oraré para no volver a despertar.
El consuelo de la muerte fría y obscura es mejor que el ardor que me consume sin apagarse.
Ahora tengo una perspectiva tangible del infierno…
“El lugar del eterno dolor y rechinar de dientes”
Dime hermano porqué la vida me cobró una factura tan dura, si yo nada le hice… nada le hice
La orfandad vivida, la viudez impuesta, la maternidad negada. ¿Es eso vida de mujer?
¡Cuantas fértiles tiran a sus hijos, mientras las infértiles lloramos la falta de ellos!
¡Cuantas quisieran ver muertos a sus maridos, mientras las viudas lloramos nuestra soledad!
Como dice Mafalda… ¿porqué Dios le da pan a quién no tiene dientes?
¿Por qué tengo una vida que no quiero, mientras otros quisieran tener más vida?
¿En verdad este dolor pasará? ¿quedará atrás?... ó seré yo quién se quede atrás…
¿En verdad hay consuelo, hay redención?
¿En verdad hay estrellas?

Asfixia

Fue un día cualquiera, que de no ser por los comerciales, el movimiento en la calle, las mañanitas a mis vecinas y el asueto escolar de los niños, no habría parecido 10 de mayo.

Sin embargo, éste fue uno de los peores de mi existencia.

Hubiera querido diluirme, literalmente, para impregnar las cosas y convertirme en ellas, in-sentimiente, in-frágil, inánime... creo que le faltan palabras en el vocabulario castellano).

In-sanable corazón, estás descompuesto, privado, pulverizado. Infame quebrazón de mi alma toda. Guiñapo antropoforme con ojos fugados. Presa desbordada. Destrucción severa. Sólo un sentimiento profundo que descoyunta y reacomoda, sólo para volver a descoyuntar.

Memorias ácidas que queman y abrasan, oleaginosas e inlavables, han comido la carne toda y dejado sólo el reloj, que un poco desacompasado, aún late en mi interior, inmisericorde, ignorante, inquebrantable funcionalmente, irreparable emocional; maquinaria perfecta que funciona aún cuando deseo que no funcione. Aunque deseara su extinción, su perfección no lo permite... madera del siglo XV, cortada en luna nueva inerte, resistente... ¡ojalá te pudrieras!

Vida cruel con sabor de infinitud. ¡Como quisiera acabar contigo para ir con él!, cuando mi fé conoce que dicha práctica sería inútil, pues mi alma tomaría un camino distinto que me alejaría de ellos, mis amados, eternamente. Estamos destinados a ser huérfanos, viudos, a-filios.

Si al menos fuera insensible. Si al menos pudiera guardar este dolor en una caja para tirarlo luego. Soy un cazo dadivoso y profundo, sometido a la forja para ser transformado, hoy en candente informe, en objeto desconocido.

Restaurarme... ¿será posible?. Reinventarme, comenzar de nuevo, ¿olvidar mi amor para construir otro?. Actividades insólitas para quién quiere detenerse, para quién quiere parar para siempre en este estúpido camino, que ni siquiera a mi sentido de sobrevivencia le importa.

Mi vida sólo vale si me conduce a tí nuevamente.

Espero merecerte al final, aunque el dolor nunca pase.

domingo, 8 de mayo de 2011

Acabo de regresar de casa... a MI casa y de repente me invade un sentimiento de ostra que, a pesar que tengo obligaciones que me exigen salir a la vida, quisiera enroscarme en mì, ocultarme bajo las cobijas y no salir nunca, nunca.

Aunque a veces me engaño diciéndome que "la vida continúa", la realidad es que quisiera desaparecer y no volver a existir. Me asusta el mundo, la gente y el ruido de allà afuera. Soy impermeable a las sonrisas empáticas y llega un momento en que dejo de escuchar a quienes me hablan... oigo que hacen ruido, pero no entiendo ni una palabra.

Siento que me volveré autista... es tanta mi cobardía!! que me aterra esperar a que "las cosas sucedan", a que "el dolor pase"... ¡porqué si todo esto pasa, ¡que harè entonces? ¿a donde irè?.

En estos momentos, lo único que me estremece y hace sentir viva, es el dolor, ¡extraño amigo! ¡qué haré si te marchas!!???

sábado, 7 de mayo de 2011

Se enfermaron mis ojos, otra vez...


Otra vez enfermaron mis ojos,
al mirarte dormido bajo las losas.
Lágrimas que escocían resbalaron de mis ojos
impotentes, saladas, amargas, rancias.

Con esta llevo ya doce veces en tres meses
que enferma gravemente mi conjuntiva,
después de cualquiera de mis visitas
solitarias y furtivas a tu morada.

Dicen que soy alérgica a la tierra…
Pero no a las tolvaneras laguneras,
no a los polvos con sol y manzanas de Arteaga
no a la tierra negra de mis gardenias
Tampoco al hollín de los leños, ó del carbón…
Ni del polvo de mi hogar al barrer la calle,
ó la mugre del perro tras sus caricias…

Sólo me afecta aquella del cementerio...
aquella que me barre en la soledad y el silencio
cargada de posibilidades muertas,
flores marchitas, llantos e insectos.

Maldita tierra llena de despojos
dolores aciagos y ciegos,
mucho más profundos que las fosas.
y más abiertos que las losas
que se abren impúdicas llenas de grietas
incapaces de contener a la muerte.
Cubiertas desgajadas al pasar del tiempo,
como señales del olvido de los vivos,
ó que son abiertas a la fuerza, golosas
para reclamar nuevos cuerpos amados.

Enfermo sólo allí…
¿Casualidad? No lo creo…
por que no me afecta el polvo de la vida.
Creo que más bien soy alérgica a la muerte
Pero no a cualquiera…
Sólo a la tuya.

martes, 15 de marzo de 2011

Dicen

Dicen que tengo que seguir adelante.
Dicen que debo aprender a vivir para mí, ser feliz y comenzar de nuevo.
Dicen que es lo que tú hubieras querido...
que decías que yo era muy inteligente y que sabría vivir sin tí.

Dicen que no es fácil, que deberé sufrir un buen tiempo.
Dicen que debo amarme más a mí, reconocer que sufro y vivirlo,
ó de lo contrario el dolor se fundirá con mis huesos y me amargará para siempre.

Dicen que debo "fluir como el río" ó mejor dicho "como el Arroyo",
reflejar el cielo, aún el de tormenta, las estrellas (cuando finalmente encuentre la calma) y dejar que otros seres sedientos se acerquen a mí, me beban y me consuman.

Dicen que debo dar cobijo a nuevas ilusiones y nuevos sueños; que debo hacer las cosas que me gustan para encontrar cuál es mi nueva misión en mi vida.
Algunos otros dicen que precisamente la misión como objetivo claro, no existe en la vida. Existe la pasión por una idea ó una tarea y que su realización constituye en sí misma "la misión"...
Dicen que debo encontrarme a mí misma primero, para después tener la posibilidad remota de encontrar el sentido de mi vida, que sobra decir, ahora no tiene sentido alguno.

Dicen que todo pasará, que nunca te olvidaré, pero dejarás de doler.
Dicen que todo esto es necesario... que debo aprender una lección y crecer.
Dicen que cuando me ven a mí, te ven a tí y eso debe motivarme a rehacer mi vida, para que tú sigas viviendo a través de mí.
Dicen,
Dicen,
Dicen...

Y yo creo que es cierto todo eso que dicen. Creo que estoy aquí por alguna razón y que saldré adelante.

Pero en este momento no me importa ni lo que dicen, ni lo que creo.
Sólo sé que quisiera morirme y fugarme contigo. Morar juntos en otro sitio, donde puedas continuar riéndote conmigo y de mí. Donde podamos acompañarnos, como lo pensamos cuando nos casamos, "hasta que se vayan todos", de esta fiesta sin tregua, a veces trágica y otras placentera, a la que llamamos "Vida".

sábado, 12 de marzo de 2011

Quisiera


Quisiera dormir sobre la hierba,
que la tierra me cubriera y yo no despertara.
Irme desmadejando suavemente,
mientras crece sobre mí un tapiz de flores.

Quisiera en mi piel sentir el viento,
diluirme en lluvia fresca y sol caliente
sentir el cosquilleo de los insectos,
llenar mis labios de miel y de humedad.

Quisiera escabullirme de la memoria
de todos los que he amado ó me aman,
ser nada para nadie, que me olviden...
no ser sombra, ni recuerdo ó lágrima.

Poder sin culpa, irme contigo.
Expirar en mí, nacer en ti, volver a ser uno.
Fundidos eternos en un abrazo,
subir a lo alto hechos vapor, desde lo profundo.

Quisiera entonces despertar y darme cuenta
Que ya no soy sin ti, ni que has muerto.
Que ahora soy tan sólo tierra y pasto,
alimento, vida y amor maduro.

jueves, 3 de marzo de 2011

El hombre que yo amo


El hombre que yo amo tenía algo de niño,
la sonrisa ancha, tierna la mirada.
tenía la palabra de mil hombres juntos
fue mi loco amante, sabio, inteligente.

El hombre que yo amo no temía a nada,
pero cuando amaba se estremecía todo.
Guerrero incansable en busca de aventuras,
tenía manos fuertes, cálidas y puras.

El hombre que yo amo sabe que lo amo
me acogía en sus brazos, yo olvidaba todo;
él fue mi motivo, fue mi propio sol.
Él me dió alegrías que nadie me dió.

El hombre que yo amo sabe que lo amo,
y aunque ahora esté lejos, sabe que no olvido,
el hombre que yo amo sabe que lo amo.
Y aunque era loco, era loco mío.

El hombre que yo amo sabía siempre todo,
Sabía de enojos, no entendió rencores.
Arreglaba todo con sabiduría,
con sólo mirarme alegraba mi vida.

El hombre que yo amo está vivo en mi mente,
es mi único ídolo entre tanta gente,
él hacía una fiesta con mi pelo suelto,
ladrón de mis sueños, duende de mi almohada.

El hombre que yo amo sabe que lo amo
me acogía en sus brazos, yo olvidaba todo;
él me estremecía, mi más grande amor,
Él me dió alegrías que nadie me dió.

El hombre que yo amo sabe que lo amo,
y aunque ahora esté lejos, sabe que no olvido.
y aunque pase el tiempo y pase el dolor,
llevaré su vida en mi corazón…

(Sorry... Plagio y re-edición de canción popular)

martes, 8 de febrero de 2011

EL ESPEJO

Quisiera encontrar un espejo que me refleje tal cual soy, llana y simplemente, de modo que pueda conocer lo que en mí no conozco, ó no acepto, ó no quiero.

Siento cómo crece mi soledad.

Estoy rodeada de gente, pero no pueden escucharme, porque están tan ensímismados con el "deber ser" ó más bien el "deber sentir", que no me dejan suficiente libertad para irritarme, entristecerme ó alegrarme. Algunos invaden mi casa sin ningún derecho. Tocan mis cosas ó las de mis hijos y se preocupan más por obtener copias de las llaves de mi casa, que por tener sus propias casas limpias.

No he podido llorar lo suficiente y aún así me siento espantosamente tranquila. Es como un lago quieto en su superficie y con corrientes profundas en su interior.

Todos insisten en lo fuerte que soy... y es algo que no puedo creer, ni aceptar, porque ha muerto el compañero de mi vida y en estos momentos sólo pienso en lo mucho que desearía ser amada y abrazada para sentirme viva... y es que no importa si respiro, siento hambre, frío, me siento triste ó alegre. Hace días que no le doy de comer al perro, no lavo los trastes, ni la ropa y "vivo al día".

Si no fuera por mis hijos, quizás no me despertaría cada mañana y entonces creerían realmente que "no estoy tan bien", ni que "soy tan fuerte"...

Mucho de mí ha muerto con él. Entre las pérdidas está la cordura y la decencia; la pureza y la confianza; sé que el futuro será mejor porque no debo creer lo contrario, pero los días pasan, terriblemente rápidos, al grado que siento un vértigo que no me permite hacer nada, absolutamente nada.