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lunes, 6 de junio de 2011

¿Qué hacer con tanto amor, cuando no es requerido?

¿Qué hacer con ¡tanto amor! cuando no es requerido?
¿Qué hacer con los cuidados que quieren prodigarse y no tienen sustantivo?
¿Qué hacer con el profundo sentimiento, cuando el mundo sólo quiere un eco vacío,
sólo su voluptuosidad y su fuego, pero no la entrega ni el compromiso?
¿Qué hacer con la ternura y la adoración, cuando sólo se solicita a la pasión?
Sólo desean la llamarada que consume rápido y se apaga,
en lugar de la llama constante que hace hervir la sangre sin apagarse...

¿A donde irán los besos-paloma que ligeros se posan,
entre este nuevo mundo de fieros leones que sólo desean arañar y desgarrar?

¿Qué hacer con el cariño apasionado,
los labios sedientos por un tierno beso,
las manos que buscan sin encontrarse,
las miradas que no se miran en otros ojos,
las sonrisas que no son apreciadas en su inocencia,
en su cariño loco, en su espontaneidad?

¡Qué hacer con tanto y tanto amor!,
¡a donde podrá ir el pobre!,
ya no tiene casa, ni brazos,
ni cobijo, ni hogar,
no tiene ninguna alma que lo acoja,
que lo mime ó lo consuele!

¡Qué hacer con tanto amor
pesado y lento.
lento y hondo,
cuando está a punto de ahogarlo a uno...!

martes, 10 de mayo de 2011

Sin título... o ¿como llamarlo?

Los lamentos salen de mi garganta, pero el dolor no puede salir de mi corazón
Clamo al cielo por justicia y sólo recibo silencio
No puedo ver ni oír. Estoy ciega y sorda a su voz.
Desprecio la vida que tengo. ¡Ya no la quiero! Al menos oraré para no volver a despertar.
El consuelo de la muerte fría y obscura es mejor que el ardor que me consume sin apagarse.
Ahora tengo una perspectiva tangible del infierno…
“El lugar del eterno dolor y rechinar de dientes”
Dime hermano porqué la vida me cobró una factura tan dura, si yo nada le hice… nada le hice
La orfandad vivida, la viudez impuesta, la maternidad negada. ¿Es eso vida de mujer?
¡Cuantas fértiles tiran a sus hijos, mientras las infértiles lloramos la falta de ellos!
¡Cuantas quisieran ver muertos a sus maridos, mientras las viudas lloramos nuestra soledad!
Como dice Mafalda… ¿porqué Dios le da pan a quién no tiene dientes?
¿Por qué tengo una vida que no quiero, mientras otros quisieran tener más vida?
¿En verdad este dolor pasará? ¿quedará atrás?... ó seré yo quién se quede atrás…
¿En verdad hay consuelo, hay redención?
¿En verdad hay estrellas?